The Possession (Andrzej Zulawski, 1981) Crítica de la película

The Possession 1981 Isabelle Adjani Sam Neill

Isabelle Adjani y Sam Neill, entre el mal y los fluidos

Película inquietante y perturbadora como pocas, The Possession o La Posesión, es una cinta que rezuma estupefacción, rozando en ocasiones lo desagradable; tanto en sus escenas como en las actuaciones de sus protagonistas, las cuales son sencillamente brillantes, en especial la de la actriz Isabelle Adjani cuyo papel es impactante (si habéis visto la famosa escena en Penny Dreadful de Eva Green poseída, la secuencia de la señora Adjani en similar y desgraciada situación es algo sencillamente celestial – o demoníaco – según se mire).

The Possession 1981 Isabelle Adjani

Nos situamos en una película rodada en la ciudad de Berlín antes de la caída del muro, un lugar frío y gris, con calles prácticamente vacías, así como el metro, algo que llama bastante la atención en la cinta. La historia tiene algo de drama familiar aderezado con un toque estrambótico en cuanto a comportamientos perturbadores y extraños por parte de sus protagonistas. Un hombre de negocios, con mujer e hijo, pero que entre las ausencias laborales de éste, la esposa ha decidido tener una «aventura», algo que al señor esposo no le sienta demasiado bien.

Partiendo de esta premisa en The Possession, o La Posesión, podríamos encontrarnos ante el típico film dramático de celos y traiciones matrimoniales, sino fuera porque según avanza la cinta vemos que las cosas, sencillamente, no cuadran. Ya que la forma de comportarse de Anna (Isabelle Adjani) la esposa del coprotagonista (Sam Neill) nos mantiene en vilo con su inquietante manera de actuar, en la que su rostro, su mirada, sus inclinaciones al caos más absoluto (sin cambiarse de vestido lleno de absoluta porquería durante días) y su obsesión por salir de casa a reunirse con «algo» o «alguien» nos empiezan a poner un poco nerviosos desde el inicio de la película.

En The Possession encontramos un terror psicológico que embriaga al espectador en un entorno de locura, fluidos, sangre y desequilibrios mentales que va de menos a más, ya que la película no se queda en absoluto en la parte más psicológica del asunto, sino que va más allá. Una espiral del verdadero horror que, como veremos, tiene forma real en un terror casi Lovecraftiano

Incluso vemos como la película, dirigida por Andrzej Zulawski, juega con maestría a los simbolismos, con los dos mundos diferentes, que representa la propia pareja, y el muro de Berlín en la ciudad. Así como también vemos reflejado un elemento mítico y literario de la cultura germana como es el doppelgänger, un gemelo malvado, un doble diferente de nosotros pero idéntico físicamente. Un juego de apariencias que nos acerca a la locura, en especial con el personaje de la maestra del colegio del hijo de Adjani y Neill en la ficción.

Como decimos, impactante película que a pesar de los años no ha envejecido mal, y se aleja del tópico de exorcismos y posesiones con cura y crucifijo en mano. A destacar la angustiosa y perturbadora escena de Isabelle Adjani en el metro, auténticamente poseída en unos minutos escalofriantes y bastante desagradables (en especial por los fluidos que le salen por la boca y las orejas) y que sin duda bien mereció los galardones que fueron otorgados a la cinta en 1981 en el Festival de Cannes: Mejor actriz (Isabel Adjani) y Nominada a la Palma de Oro (a mejor película). Y en 1982 en los Premios Cesar: Mejor Actriz (Isabel Adjani). Sin duda si aún no la habéis visto no deberíais perdérosla. 

 

Jessica Tornos Yebes

 

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